¿Cuándo ir a Costa Rica? La seca, la verde y qué cambia de precio
Las dos temporadas del país explicadas sin adornos: cuándo llueve de verdad, cuánto sube el precio en las semanas pico y por qué el Caribe tiene su propio calendario.
¿Cuál es la mejor época para venir a Costa Rica?
Si quiere sol casi asegurado, de diciembre a abril. Si quiere pagar menos y ver el país verde, de mayo a noviembre, sabiendo que va a llover.
Esas son las dos temporadas y no hay una tercera. Acá no se llaman como en el norte: el verano tico es la época seca y cae en diciembre; el invierno es la lluviosa y cae en agosto. Si alguien le habla de «el verano», está hablando de enero.
¿Qué es exactamente la temporada seca?
Va más o menos de mediados de diciembre a finales de abril, y es cuando en el Pacífico y en el Valle Central llueve poco o nada. Guanacaste es el extremo del extremo: para marzo el bosque seco está sin hojas, el pasto amarillo y el polvo de los caminos de lastre se le mete hasta en la maleta.
Es la época en que viene casi todo el mundo, y eso se nota en dos cosas: el precio y el espacio. Los lugares buenos y chicos se llenan con meses de anticipación en las semanas pico, y no es un truco para apurarlo: es que el país es chico y las camas son las que son.
¿Y la temporada verde? ¿Llueve todo el día?
No, casi nunca llueve todo el día. El patrón normal de mayo a agosto es mañana despejada, nubes que se van juntando después de mediodía y un aguacero fuerte por la tarde que dura un par de horas.
Eso deja libres las mañanas, que es justo cuando hay que hacer lo que vale la pena de todos modos: caminatas, canopy, salidas de pesca, aves. Y hay un premio del que nadie habla: los ríos van llenos y las cataratas están en su mejor momento, cosa que en marzo no siempre pasa.
Dentro de la lluvia hay además un respiro con nombre propio: el veranillo de San Juan, unos días secos a finales de junio o principios de julio. No está garantizado ningún año, pero pasa seguido.
¿Es cierto que setiembre y octubre son los peores meses?
En el Pacífico, sí. Son los dos meses más lluviosos del año y ahí el agua sí se pone terca, con días enteros encapotados. Varios operadores de tour bajan el ritmo y hay hoteles chicos que aprovechan para cerrar y hacer arreglos.
Pero eso es la mitad del país. En el Caribe pasa lo contrario: setiembre y octubre son su mejor racha de sol del año. El Caribe tiene calendario propio y no comparte el del Pacífico, y esa sola frase le puede salvar unas vacaciones. Está explicado con más detalle en Pacífico o Caribe.
¿Cuánto más caro sale venir en temporada alta?
Más, y depende de la semana, no del mes. La diferencia grande no es entre diciembre y agosto: es entre tres o cuatro semanas del año y todas las demás.
Esas semanas son la de Navidad y Año Nuevo, y la Semana Santa. Son feriado nacional y el país entero también sale de viaje, así que usted no está compitiendo solo con otros extranjeros: está compitiendo con familias ticas por el mismo cuarto. En julio hay un segundo pico, más suave. Fuera de eso la diferencia existe pero se maneja, y conviene preguntar antes de dar por hecho que hay dos tarifas, porque no todos los lugares las tienen.
¿Cambia mucho la temperatura de un mes a otro?
Casi nada. Lo que cambia la temperatura en Costa Rica no es el mes: es la altura.
En la costa hace calor todo el año, arriba de treinta grados de día y con humedad. En el Valle Central se está entre veintidós y veintisiete. En Monteverde o en San Gerardo de Dota, arriba de mil quinientos metros, en la noche se necesita suéter en pleno abril. Si su viaje mezcla playa y montaña —que es lo normal acá, porque las distancias son cortas— empaque para dos climas y no para uno.
Hay otro dato que agarra a la gente desprevenida: el día dura casi lo mismo todo el año. Amanece cerca de las cinco y media y a las seis de la tarde ya está oscuro, en enero igual que en julio. No planee manejar «con luz hasta las nueve», porque esa luz no existe.
¿Y si me toca lluvia toda la semana?
Puede pasar, sobre todo en octubre. Lo que se cambia es el plan, no la fecha.
Bajo lluvia siguen funcionando las aguas termales, los tours de café y de chocolate, los museos de San José y el bosque nuboso, que de hecho se ve mejor mojado. Lo que sí se cae es la playa, el snorkel con el agua turbia y las salidas en lancha. Si viene en los meses de agua, arme un viaje con más adentro que costa, o váyase para el Caribe.
Y lo práctico: los caminos de lastre se ponen malos, algunos ríos suben, y un tramo que en marzo se hace en cuarenta minutos en octubre puede tomar el doble. Salga temprano y no deje el último trayecto para la noche.
¿Y si vengo por algo específico?
Entonces la fecha no la manda el clima, la manda lo que quiere ver. Las tortugas de Tortuguero anidan sobre todo entre julio y octubre, en plena lluvia. Las ballenas jorobadas pasan por el Pacífico sur en dos tandas, más o menos de diciembre a marzo y de julio a octubre, porque son dos poblaciones distintas, una que baja del norte y otra que sube del sur.
Para aves, la seca concentra la actividad y además hay migratorias que solo están de octubre a abril. Si viene por eso, escoja el mes por el bicho y aguante el clima que venga con él. Las páginas de experiencias están armadas justamente por lo que se quiere ver, no por la zona.
¿Cuándo conviene reservar?
Para Navidad, Año Nuevo o Semana Santa, con varios meses. Para el resto del año alcanza con semanas, y en temporada verde muchas veces se consigue a última hora.
La mejor manera de saber cómo está una zona en el mes que usted quiere venir es preguntarle al que vive ahí. En cada ficha de dónde dormir está el WhatsApp del dueño, y esa pregunta —«¿cómo está eso en octubre?»— se contesta en dos líneas y le ahorra el viaje equivocado.